Yo quiero que inventen un nuevo tipo de relación que no involucre amor y sí todas las boludeces que involucra el amor. Como estar tirado sobre la panza de alguien escuchando música.
Yo quiero que inventen un nuevo tipo de relación que no involucre amor y sí todas las boludeces que involucra el amor. Como estar tirado sobre la panza de alguien escuchando música.
No somos mas que un enorme programa que se repite una y otra vez. Nuestra vida esta pautada, día por día, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.
Después de la muerte no hay nada, el programa auto reinicia todo y nuestra mente se formatea para volver a empezar. La historia es siempre igual y todo lo que procesamos ya fue procesado millones de veces. Tuvimos y vamos a tener las mismas sensaciones una y otra vez.
Para toda la eternidad.
No lo advertimos porque nuestra mente es borrada al final de cada ciclo. Pero algo empieza a fallar. El programa se vuelve defectuoso y experimentamos Deja vú, cosas que ya vivimos, y vamos a volver a vivir.
Tenemos conversaciones que nos parece haber tenido ya, hace mucho tiempo, palabra por palabra.
Esto se debe a que la persona que controlaba el programa nos abandonó, ya no esta ahí para regular el funcionamiento de nuestra mente.
Quizás se asustó de su propia creación,cerró el galpón donde guarda su proyecto y se fue muy lejos. Quizás murió y su esqueleto sigue sentado en la mesa de trabajo. Quizás lo secuestraron.
Y esto no es bueno para nosotros, no nos da libertad. En este caso la conciencia lo único que haría es transformar nuestra cotidianidad en un infierno. Porque si de a poco empezamos a darnos cuenta de que estamos viviendo la misma vida hace millones de años, un día vamos a acordarnos de todo.
Y no vamos a poder detenerlo.
Y vamos a morir y volver a nacer durante toda la eternidad, sabiendo todo lo que va a pasar, sin poder cambiar nada.
Hasta que alguien encuentre el programa y lo arregle.
O lo apague para siempre.
Siente el pasado y el futuro con la misma intensidad
quieta
es como si fuera a pasar algo, o como si ya hubiera pasado. Están a la misma distancia
Metafóricamente es como un galpón enorme y vacío. El sol entra por las rendijas. Una vez hubo mucha gente ahí. Alguna vez va a haber mucha gente allí. Y las tres cosas pasan al mismo tiempo. El hubo, el va a haber, el hay.
Como si en los próximos segundos fuera a pasar algo pero al mismo tiempo ya hubiera pasado hace años, hace milenios. Como si alguien estuviera a punto de apretar el botón que va a sacar la foto que esta pegada a un mueble con una chinche, decolorándose al sol.
Pero nunca sabes que es lo que va a pasar, ni lo que pasó.
Todo es simultaneo cuando el libro esta cerrado
El personaje se queda ahí estancado entre una pagina de lo que pasó y una pagina de lo que va a pasar.
Y al principio no se da cuenta pero tarde o temprano, si nadie abre el libro, lo va a notar.
y se va a desesperar en esa mezcla de nostalgia y premonición. Y si nadie pasa (o vuelve) una pagina, no va a poder actuar.
¿No es feo sentirse así? como si el futuro estuviera ahí a centímetros, pero nadie pasa la pagina.
No hagas lo que no te gusta que te hagan, me decía mi mama de chiquito.
Que se yo, de vez en cuando abrí tus libros y move un poco las hojas.
Quien sabe
por ahí le estas solucionando una crisis existencial a alguien.
Me gusta la gente auténtica.
Gente despierta.
Y no, no es eso que dicen los hippies de “la gente que está en contacto con su yo interior” y toda esa mierda. Te das cuenta cuando alguien es despierto con solo observarlo 30 segundos. Es sentido común.
Todas sus acciones le salen de adentro, no busca una recompensa o cierta validación por lo que hace o dice y sobre todo, es consciente que cuando está hablando con alguien, está interactuando con otro ser humano que tiene sus propios puntos débiles e inseguridades y no por eso va a ser mejor o peor que él. Y sí, es un descargo que a nadie le importa pero no te parece que cada vez somos menos personas y más gente?
La ciudad iba y venia. Sus pequeños miembros acartonados de oficina, se movían en el gris del centro sin mirarse entre ellos. Todos apurados, todos serios.
Señor A se dirigía al banco de madera de siempre, frente al negocio de siempre, a fumar su cigarrillo de las 4 pm. El de siempre. Pero algo interrumpió su rutina.
Alguien.
Señor B lucia desesperado. De no ser por el gesto de su cara, los ojos de señor A lo hubieran omitido, como omitían a todos los demás oficinistas grises que caminaban por allí. Ademas, claro, es difícil no ver a alguien que te esta agarrando el brazo.
-Por favor, tiene que ayudarme. Necesito hacer una llamada urgente.
Señor A tardó unos segundos en entender, nunca nada interrumpía sus ciclos diurnos idénticos. Sentarse, fumar, volver al trabajo. Ser tomado del brazo por un hombre desesperado no era algo a lo que estuviera acostumbrado.
El otro seguía agarrándolo, al parecer cada vez mas fuerte. Su boca se abría en un arco oscuro, que hacia parecer que estaba gritando y alguien lo había puesto en modo Mute.
-¡POR FAVOR! tan solo un minuto ¡necesito su teléfono!
A reaccionó y metió la mano en el bolsillo, al fin y al cabo el hombre no parecía ser un malhechor y lucia realmente desesperado. Sin emitir una palabra le puso su teléfono celular en la otra mano, la que no le aferraba el traje como una garra.
-Gracias.- dijo señor B, intentando fallidamente esbozar una sonrisa mientras lo soltaba.
Marcó rápidamente y coloco el celular contra su oreja. Menos de cinco segundos mas tarde agradeció nuevamente, le devolvió el celular y se mezclo en la multitud.
Atónito, señor A se quedo parado junto al banco en el que siempre se sentaba, con su teléfono en la mano. Luego este sonó.
Del otro lado de la linea parecían estar hablando antes de que el atendiera.
-¿Hola?- Murmuró frunciendo el ceño.
-Hola señor A, usted va a morir dentro de exactamente dos minutos. Esto no es una broma y para demostrárselo el hombre a su izquierda esta tosiendo. El no tiene nada que ver con el asunto, solo queremos ahorrarnos el momento en el que usted duda de la veracidad de la llamada. La mujer a dos metros va a encender un cigarrillo y un perro va a ladrar en 3,2,1-
Un perro ladró.
Sintió la tos a su derecha mientras veía a la mujer vestida de un vestido negro discreto, llevar la mano con el encendedor al cilindro blanco que sobresalía de su boca.
Señor A sufrió un escalofrío. Aquello estaba mal, muy mal.
-Señor A ¿sigue allí? Me alegro de ver que ha usted entendido rápidamente, sabíamos que lo haría. No se imagina lo molestos que son los llorones y los incrédulos. Ahora voy a pasar a explicarle como usted puede aprovechar esos dos minutos para salvar su vida, lo diré una sola vez así que preste atención.
Un momento mas tarde señor C pasó junto al banco de madera y se dirigió a comprar un paquete de chicles al negocio cercano. Pero antes de llegar una mano lo tomó del hombro. Al girarse se encontró de cerca con la cara desesperada de señor A.
-Por favor, tiene que ayudarme. Necesito hacer una llamada.
Y sí. Otra Vez son las tres de la mañana y no te podes dormir.
Y no, no es el café, o bueno, capaz un poquito sí; pero no es el celular, no es algún ruido y no son las redes sociales. No.
Es nada.
Es todo.
Te acostaste para poder despertarte temprano y hacer eso que no podías hacer ahora por el sueño y acá estás. Despierto. Que hijo de puta eh.
Dicen que el insomnio es un llamado. Un pedido del inconsciente para que hables con él o al menos le escribas. Un llamado de atención para que revises tu vida y busques eso que te pone incómodo, que tenés que cambiar y no te das cuenta.
Justo ahora me llamas? Ésta semana tengo que hacer mil cosas empezando por pensar menos y matarme más. Y vos así como así me llamas justo hoy, ayer, antes de ayer y el viernes? Bueno tenés razón. Sabes que hacerme el boludo me sale bien.
Salgo de mi casa, cierro la puerta y algo cae al piso, sin embargo solo fue el ruido.
No encontre nada.
Camino por la calle, la noche azul oscura contrasta con las luces naranjas del camino.
La luna luce imponente hoy, como si acechara cada movimiento que hago.
Camino pero no avanzo.
Ni retrocedo.
La musica se torna en segundo plano.
Una situacion estatica que parece no existir en el espacio.
Yo no existo.
(Aparezco)
Me recompongo y vuelvo a la realidad.
Sigo caminando y la paranoia me recubre la piel.
Los sentidos se agudizan.
Imagino cosas que no son.
Que no estan.
Son irreales? O yo lo soy?
Las expresiones de las personas se vuelven intensas.
Donde estoy?
Aparezco nuevamente.
…
Que linda pared, me gusta porque se asemeja a la noche, ésta noche. Fria. Dura.
Llego a destino. Me recompongo.
En ese momento me doy cuenta que en soledad los pensamientos te carcomen, te confunden y aclaran todo.
Te transportas, y regresas.
Vuelvo a casa. Escribiendo para no olvidarme.
Sensaciones extrañas.
Están escondidas.
Pero se hacen presentes en los momentos en que nos mostramos más inestables.